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16.3.13

Mi equipo, ¿mi orgullo?

"Espero que la próxima temporada podamos 
sentirnos orgullosos de nuestro equipo",

MaikelFCE, aficionado del FC Eindhoven.

"Brillad por nosotros"

Todos sabréis lo divertido que es ser hincha de fútbol, sobre todo si lo eres del equipo de tu ciudad. Quedas con tus amigos para hacer la previa, esa especie de coloquio en la barra de un bar o un parque donde se habla de todo. En una previa, al menos en las que he tenido el privilegio de compartir con mis amigos, se habla del Alavés, del San Martín regional, de la tienda rusa que han abierto cerca de la estación de autobuses y de lo que hizo cada uno ayer por la noche a horas indecentes. Todo vale. Lo que cuenta es pasar el rato lo mejor acompañado posible discutiendo tonterías entre cervezas y pacharán hasta la hora del partido. Vas al estadio, gritas, celebras los goles y te vas a casa. Y si el resultado ha sido mínimamente satisfactorio, pasarás una semana entera fardando de equipo ante tus compañeros de clase.

Desconozco cómo será el protocolo en Holanda, pero supongo que bastante parecido. Allí, al sur del país, en la provincia de Noord-Brabant juega el FC Eindhoven, el equipo de fútbol pionero de la Ciudad de la Luz (fue fundado en 1909, cuatro años antes que sus vecinos del PSV). Sus aficionados llevan viendo fútbol de segunda de manera ininterrumpida desde hace más de dos décadas y actualmente el club maneja uno de los presupuestos más bajos del fútbol profesional holandés. El presente de los blauw-witten es gris. De hecho, los dos únicos trofeos que adornan sus vitrinas (una copa y una liga ganadas en 1937 y 1954, respectivamente) les recuerdan con orgullo que cualquier tiempo pasado fue mejor.

John Lammers (1963)
El año pasado consiguieron un más que honorable tercer puesto y la consiguiente clasificación para jugar el playoff de ascenso a la Eredivisie con Ernst Faber (actual asistente de Advocaat en el PSV) al mando de jugadores como Serhat Koç, Ivo Rossen o Younness Mokhtar. Sin embargo, fueron eliminados en la primera ronda y regresaron a donde siempre pertenecieron: la segunda división. Aquel fue el último gran momento de celebración de los hinchas del Eindhoven, que ni por asomo se harían una idea de lo que les aguardaría esta temporada. Derrotas, goleadas infames, derbis para olvidar, empates contra rivales que otrora habían vencido sin apuros y más derrotas sin punto de inflexión. Para colmo despidieron a John Lammers el pasado mes de noviembre y la dinámica del equipo empeoró con el entrenador asistente: siguen colistas y no ganan un partido desde hace cinco meses.

Con este panorama ser hincha de fútbol ya no es tan divertido. Cada vez son más los aficionados blauw-witten que se piensan dos veces si acercarse o no al Jan Louwers. Total, las opciones de que su equipo se lleve los tres puntos pasan por que el rival se quede con menos de siete jugadores y el árbitro suspenda la contienda. Muchos de ellos, imagino, no irán más allá de la previa, es decir, cerveceo y colegueo intentando hablar lo menos posible del equipo, y punto. Otros, los que todavía hoy continúan acompañando al equipo en las derrotas, han empezado a exigir medidas a la directiva de cara a la próxima temporada.

Hans Smulders (1949)
Un grupo de aficionados del Eindhoven puso en común las quejas recibidas en su web y decidió solicitar a Hans Smulders, director general del club, que respondiera a una serie de preguntas de la afición. En un ejercicio de comprensión y unidad entre hinchada y junta directiva poco frecuente entre los dirigentes del mundo del fútbol, Smulders aceptó. "El reemplazo (de las bajas) con jugadores jóvenes no ha tenido éxito y los futbolistas más veteranos no han alcanzado el nivel de la temporada pasada", explica. De los 36 equipos que forman el fútbol profesional holandés, solo el Excelsior tiene una nómina más joven (21,1 años de media) que ellos. "Nos falta experiencia y mentalidad ganadora", puntualiza Smulders consciente de las correcciones que necesita la plantilla.

En la calle Charles Roelslaan tienen desde hace tiempo puesta la mente en la temporada 2013/2014. Saben que este año, por muy mal que sigan haciendo las cosas, no descenderán a tercera división. Mientras tanto, la luz de una pequeña parte de la Lichtstad se apagará un poco más con cada derrota del Eindhoven.

19.11.11

Épica y regeneración

Pocas cosas hay lógicas en la vida, y este post, lógicamente, no es una de ellas. Si lo fuese, este primer café estaría endulzado por el demoledor inicio del AZ, por la inestabilidad ajacied en liga, y en los despachos, o por las exhibiciones del potencial ofensivo de Twente y PSV partido tras partido. Pero como no lo es, será el Excelsior quien abra por primera vez las puertas de Café De Koekamp. Porque mucho se tienen que torcer las cosas para que eludan el abrazo de la Eerste Divisie al final de la temporada, o por lo menos, su caricia.

No es fácil ser un club "satélite". Armar una plantilla, más o menos competitiva, a base de jugadores que no son tuyos, para sufrir un éxodo masivo al final de la temporada. Y vuelta a empezar. El éxito del equipo depende de su capacidad para regenerar la plantilla año tras año, sin verse sus expectativas de final de curso reducidas. Ese es el reto, y el Excelsior lo superó la pasada temporada: no descendieron. En la 2011/12, ya son colistas, y repetir aquel tercer puesto por la cola que da derecho a disputar los playoffs por la permanencia, sigue siendo el objetivo.

Algunos de los resultados cosechados el año pasado rozaron lo épico, concepto que ha de ser entendido en el contexto de máxima modestia acorde con la historia del Excelsior. Sonrojaron al Feyenoord de Mario Been en la segunda jornada, con una victoria 3-2. Después, empataron con el AZ en la primera vuelta y le vencieron en la segunda, e igualaron en casa contra el Ajax, proeza que se encargó de eclipsar el PSV ese mismo día endosando aquel irrepetible 10-0 al Feyenoord.




Aquella temporada, la 2010/11, fue Alex Pastoor el encargado de llevar al Excelsior por la senda de la permanencia. A sus órdenes tenía un centro del campo digno de un equipo de zona media-alta de tabla en Holanda, con Clasie secundando a Koolwijk y, tras el mercado invernal, también a Roorda. De ellos, en el Woudestein, hoy solo queda el recuerdo, y su lugar en el campo carece de reemplazo permanente. Hasta ahora, el único fijo de los centrocampistas usados por Lammers es Alberg. Algo racional, visto el déficit de calidad del equipo en esta zona. Le iguala en titularidades Broerse, también con 12, y le siguen Vorthoren, con 9, y De Graaf, con 8. Otros que tampoco están, pero cuya marcha no afecta tanto al colectivo, son Guyon Fernández, Ramsteijn y Bovenberg, y de momento, sin ellos, ya le han sacado un empate a domicilio al Twente. Su primera heroicidad de la temporada.

Viene al caso recordar una cita de Lillo bastante cierta: "dime qué mediocentro tienes y te diré qué equipo eres". El Excelsior reclama ese mediocentro que todavía no tiene o no ha encontrado. Hasta entonces, repetir aquel tercer puesto por la cola seguirá sonando a poesía para un equipo metamorfoseado en todas sus líneas, sobre todo en el medio.